miércoles, enero 30, 2008

Pérez Reverte

No sé si me atreva a colocar, para su lectura y posterior recuerdo, un artículo de Pérez Reverte, enterito todo él (el artículo, claro), o sólo algunos fragmentos, aparecido últimamente en un suplemento de periódico español.
Me decido por lo primero, sobre todo porque yo, que tengo mala memoria, quiero saber cómo va esto de la educación en el futuro y tener a mano lo que algunos, con mejor pluma que yo, piensan y escriben sobre el asunto en cuestión.

Artículo de Arturo Pérez-Reverte publicado en XL-Semanal.

"Permitidme tutearos, imbéciles.

Gane quien gane las próximas elecciones generales, debería tenerlo en cuenta.
Cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros. Refraneros casticistas, analfabetos de la derecha. Demagogos iletrados de la izquierda. Presidente de este Gobierno. Ex presidente del otro. Jefe de la patética oposición. Secretarios generales de partidos nacionales o de partidos autonómicos. Ministros y ex ministros -aquí matizaré ministros y ministras- de Educación y Cultura. Consejeros varios. Etcétera.
No quiero que acabe el mes sin mentaros -el tuteo es deliberado- a la madre. Y me refiero a la madre de todos cuantos habéis tenido en vuestras manos infames la enseñanza pública en los últimos veinte o treinta años. De cuantos hacéis posible que este autocomplaciente país de mierda sea un país de más mierda todavía. De vosotros, torpes irresponsables, que extirpasteis de las aulas el latín, el griego, la Historia, la Literatura, la Geografía, el análisis inteligente, la capacidad de leer y por tanto de comprender el mundo, ciencia incluida. De quienes, por incompetencia y desvergüenza, sois culpables de que España figure entre los países más incultos de Europa, nuestros jóvenes carezcan de comprensión lectora, los colegios privados se distancien cada vez más de los públicos en calidad de enseñanza, y los alumnos estén por debajo de la media en todas las materias evaluadas.
Pero lo peor no es eso. Lo que me hace hervir la sangre es vuestra arrogante impunidad, vuestra ausencia de autocrítica y vuestra cateta contumacia. Aquí, como de costumbre, nadie asume la culpa de nada. Hace menos de un mes, al publicarse los desoladores datos del informe Pisa 2006, a los meapilas del Pepé les faltó tiempo para echar la culpa de todo a la Logse de Maravall y Solana -que, es cierto, deberían ser ahorcados tras un juicio de Nuremberg cultural-, pasando por alto que durante dos legislaturas, o sea, ocho años de posterior gobierno, el amigo Ansar y sus secuaces se estuvieron tocando literalmente la flor en materia de Educación, destrozando la enseñanza pública en beneficio de la privada y permitiendo, a cambio de pasteleo electoral, que cada cacique de pueblo hiciera su negocio en diecisiete sistemas educativos distintos, ajenos unos a otros, con efectos devastadores en el País Vasco y Cataluña.
Y en cuanto al Pesoe que ahora nos conduce a la Arcadia feliz, ahí están las reacciones oficiales, con una consejera de Educación de la Junta de Andalucía, por ejemplo, que tras veinte años de gobierno ininterrumpido en su feudo, donde la cultura roza el subdesarrollo, tiene la desfachatez de cargarle el muerto al «retraso histórico». O una ministra de Educación, la señora Cabrera, capaz de afirmar impávida que los datos están fuera de contexto, que los alumnos españoles funcionan de maravilla, que «el sistema educativo español no sólo lo hace bien, sino que lo hace muy bien» y que éste no ha fracasado porque «es capaz de responder a los retos que tiene la sociedad», entre ellos el de que «los jóvenes tienen su propio lenguaje: el chat y el sms». Con dos cojones.
Pero lo mejor ha sido lo tuyo, presidente -recuérdame que te lo comente la próxima vez que vayas a hacerte una foto a la Real Academia Española-. Deslumbrante, lo juro, eso de que «lo que más determina la educación de cada generación es la educación de sus padres», aunque tampoco estuvo mal lo de «hemos tenido muchas generaciones en España, con un bajo rendimiento educativo, fruto del país que tenemos». Dicho de otro modo, lumbrera: que después de dos mil años de Hispania grecorromana, de Quintiliano a Miguel Delibes pasando por Cervantes, Quevedo, Galdós, Clarín o Machado, la gente buena, la culta, la preparada, la que por fin va a sacar a España del hoyo, vendrá en los próximos años, al fin, gracias a futuros padres felizmente formados por tus ministros y ministras, tus Loes, tus educaciones para la ciudadanía, tu género y génera, tus pedagogos cantamañanas, tu falta de autoridad en las aulas, tu igualitarismo escolar en la mediocridad y falta de incentivo al esfuerzo, tus universitarios apáticos y tus alumnos de cuatro suspensos y tira p'alante.
Pues la culpa de que ahora la cosa ande chunga, la causa de tanto disparate, descoordinación, confusión y agrafía, no la tenéis los políticos culturalmente planos. Niet. La tiene el bajo rendimiento educativo de Ortega y Gasset, Unamuno, Cajal, Menéndez Pidal, Manuel Seco, Julián Marías o Gregorio Salvador, o el de la gente que estudió bajo el franquismo: Juan Marsé, Muñoz Molina, Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Ignacio Bosque, Margarita Salas, Luis Mateo Díez, Álvaro Pombo, Francisco Rico y algunos otros analfabetos, padres o no, entre los que generacionalmente me incluyo.
Qué miedo me dais algunos, rediós. En serio. Cuánto más peligro tiene un imbécil que un malvado".

Sólo un apunte (ya que el tema lo permite):
Pertenezco a la enseñanza pública. Y estoy convencida de que mis alumnos adquieren una cultura musical, materia que imparto, que para muchos quisieran otros. Me exaspera tanto creer que lo gratuito es peor.
Tampoco me parecen correctos los insultos, sea quien sea el destinatario, aunque formen parte del quehacer diario de algunos sectores.
Ni pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor. En todas las épocas ha habido personas deslumbrantes, como las que usted cita. Seguro que en el futuro se hablará también de hombres y mujeres que, perteneciendo a la generación actual, destacan favorablemente (a pesar de todo) en distintos campos del saber.
Por lo demás, señor Pérez Reverte, le agradezco cuanto dice. Por una vez, alguien con significación habla, además, con claridad.




6 comentarios:

elena losada dijo...

No me dedico a la enseñanza pero estoy de acuerdo con el artículo y más con lo que tú añades: en todas las épocas ha habido y habrá gente que destaca.
Yo también estudié en la pública y no me fue mal.
Un abrazo para ti y ven a verme pronto.

pilar fumanal dijo...

Me dedico a la enseñanza en un centro publico y no comparto en absoluto la valoración del Señor Perez Reverte en cuanto a los sistemas educativos. Cada sistema eductivo trata de responder a las demandas sociales y no podemos dejarlo petrificado.
En cada epoca ha habido y habrágrandes hombres y mujeres que destacan y destacarán. Me rebela esa cantilena de: Cualquer tiempo pasado fue mejor.
El está haciendo uan reducción muy particular solo para mostrar su indignación con el discurso de los politicos. En mi opinión muy desafortunada.

pilar fumanal dijo...

Para neutralizar la imagen que Perez Reverte presenta de la educacion propongo la lectura de las repuestas que da Antonio Moreno en El Pais de hoy:

"Una de las claves del funcionamiento de nuestro sistema educativo está en manos de los profesores. Dentro de nuestro ciclo de entrevistas 'La educación, a examen', Antonio Moreno, director del Instituto de Formación del Profesorado, responde EN DIRECTO a las preguntas de los lectores relacionadas con la educación.

María Jesús Lamora dijo...

Abrazos a las dos, una en el campo legislativo y otra en el educativo.
Las dos grandes profesionales, en los tiempos de hoy, qué casualidad.

BL dijo...

Aunque me asomo casi a diario al umbral de este blog, no suelo intervenir más que esporádicamente. No es que haya ningún motivo relevante, simplemente es que creo que el protagonismo lo tiene usted, María Jesús. Y no sólo eso, sino como ya he reafirmado en varios de mis comentarios, es una delicia leer sus opiniones; un placer, sus relatos; un gratificante recuerdo, los textos, músicas, películas y pintura de autores de siempre y, un grato descubrimiento, lo novedoso de esos mundos de Dios que usted nos presenta.
Sí, también como usted me dedico a la enseñanza, a la pública. He pasado por institutos de bachillerato, por IES “experimentales”, por otros “reformistas” y por uno – de malogrado recuerdo – “reformero”.
De todos modos, no puedo dejar de comentar cuanto pienso, pues cada día me toca tropezar con las piedras que otros – incompetentes peones camineros, petimetres con carné o areneros con despacho que evitan las aulas – han ido dejando por doquier, como un sembrado de minas que puede explotar en cualquier momento.
Es evidente que la enseñanza debe adecuarse a la sociedad y no al revés, es también cierto que no todo tiempo pasado tiene por qué ser mejor, pero no es menos verdadero que la política y los políticos deberían ser más exquisitos y no jugar con el futuro de tantas promociones que se van malogrando zarandeándose sobre las turbulentas aguas de los diferentes planes, leyes y zurcidos. Los sucesivos golpes de timón provocados por grumetes con gorro de timonel no hacen más que escorar aún más una nave de madera que zozobra y se hunde día a día mientras los lujosos trasatlánticos privados la saludan con sus rientes sirenas . En la sentina, los marineros de a pie se afanan a achicar el agua como pueden, pero no es suficiente.
El capitán debería ser de carrera; los oficiales, conocedores no sólo de la teoría, sino también de la práctica diaria de su oficio. Rompo, finalmente, las lanzas que haga falta por los docentes que hacemos cuanto podemos en aulas públicas hacinadas, con recursos a todas luces insuficientes, mucho sentido común y poca esperanza en cuanto debe llegar de afuera.
Permítame, no obstante, y como a usted parece ser que le encanta citar, que cite unas palabras de Francisco I, rey de Francia, con las que creo nos alineamos la mayoría de quienes estamos en las aulas : “Todo se ha perdido, salvo el honor”. Y, para expresar la esperanza que, sin embargo, todos mantenemos, unos versos de Antonio Machado, cuando sus malogrados olmo y Leonor estaban a punto de fenecer, un hálito de esperanza mecía su corazón: ” ... olmo, quiero anotar en mi cartera / la gracia de tu rama verdecida./Mi corazón espera / también, hacia la luz y hacia la vida, /
otro milagro de la primavera.”

María Jesús Lamora dijo...

Déjese usted de reyes y de honores que se salvan por los pelos, bl, y síganos deleitando con citas, que también a usted le gustan, no disimule, de los grandes de nuestra Literatura querida.
Y no seamos tan grises, que también nosotros, como profesores (de la pública, sí),tenemos mucho que decir. Y que hacer.